TIPOS DE DERECHOS: NATURALES, HUMANOS, SUBJETIVOS, CONSTITUCIONALES Y FUNDAMENTALES

   Los diferentes tipos de derechos de los que vamos a hablar no deben interpretarse como nociones excluyentes. Es decir, un mismo derecho puede ser subjetivo, natural, humano, fundamental y constitucional (como ocurre con el derecho a la vida y la integridad física de las personas), aunque no siempre es así.

Derecho natural.

 

   Son aquellos principios que son asequibles a la razón y  están inscritos en la naturaleza humana. El derecho natural se entiende por oposición al derecho positivo o escrito, que para ser legítimo y no sólo legal debe encajar en esos principios que constituyen el derecho natural. Aunque dichos principios dependen del punto de vista de quien los enuncia y de qué considere propio de la naturaleza humana, podemos decir que, en general, se corresponden con lo que sigue: “todos los seres humanos son iguales en dignidad y deben ser tratados como tales”,”todos los seres humanos tienen derecho a la protección de sus vidas, su integridad física e intimidad”, “ el ser humano debe poder forjar su propio proyecto de vida y valerse de sus habilidades para llevarlo a cabo”, “el ser humano debe poder adquirir propiedades con el objetivo de mejorar su situación y status”,etc. Se supone que tales principios constituyen el fundamento de cualquier ordenamiento jurídico o derecho positivo posible. Representan la expresión de una justicia que se considera inalienable e imprescriptible. Inalienable porque tales principios no son enajenables, a saber, no se pueden transmitir a otro como se vende una propiedad; imprescriptible porque no pueden prescribir o dejar de tener vigencia en ningún momento. Representan el marco moral que toda legislación debiera respetar.

 

Constitución_Española

 

Derechos humanos.

 

Los derechos humanos coinciden en buena parte de su contenido con los derechos naturales, porque son una versión contemporánea de éstos (recogida en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948). Los derechos humanos, a diferencia de los naturales, sí están formulados como una lista explícita de 30 artículos y, en consecuencia, no presentan esa ambigüedad propia de los principios generales que se ha atribuido al derecho natural. Los derechos humanos se asemejan al derecho natural en que su fundamento consiste en el reconocimiento de la dignidad inherente al ser humano; pero tal reconocimiento, en el caso de los derechos humanos, se estableció por convención o acuerdo entre los Estados que lo suscribieron. Precisamente a partir de tal reconocimiento se formulan estos derechos y libertades con el objetivo de promover el progreso social y elevar la calidad de vida en general.

 
 

También debemos considerar los derechos humanos como inalienables e imprescriptibles. Ahora bien, la Declaración Universal de Derechos Humanos consigna algunas conquistas sociales del siglo XX y las incorpora a la lista de derechos; así se explica que se reconozcan las vacaciones periódicas pagadas en el artículo 24, un reconocimiento que jamás podría haber tenido lugar entre los principios del derecho natural.

 
 

Por último, los derechos humanos se dividen en tres órdenes o categorías: civiles y políticos o de primera generación, sociales y económicos o de segunda generación y derechos de solidaridad o de tercera generación. La división de los derechos humanos en tres generaciones fue realizada por primera vez por Karen Vasak en 1979. Cada una se asocia a uno de los grandes valores proclamados en la revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, que aquí hemos llamado solidaridad.

 
 

Los derechos subjetivos.

 

   Éstos suponen una posibilidad de obrar de la que dispone el sujeto. Hablamos de la posesión de un poder, puesto que si afirmo que tengo derecho a hacer esto o aquello, estoy diciendo que puedo, es decir, que tengo la facultad de hacerlo. De este modo, el sujeto también posee una cierta soberanía frente al Estado, una cierta forma de poder sustanciada en los derechos subjetivos que el derecho positivo (la norma escrita que emana del Estado) le reconoce. Así, por ejemplo, la Constitución española dota a la ciudadanía de ciertos derechos inviolables que le son inherentes: la igualdad ante la ley, el derecho a la vida y a la integridad física y moral, la libertad ideológica y religiosa, el derecho a la intimidad, la inviolabilidad del domicilio, la libertad de residencia y circulación, la libertad de expresión, los derechos d reunión, asociación y participación, etc. Pero no sólo los anteriores derechos, reconocidos explícitamente por nuestra Constitución, son derechos subjetivos. También todos aquellos que se derivan de la totalidad del ordenamiento jurídico, es decir, de los Códigos civil, penal, administrativo, etc.

 
 

   Normalmente la expresión derechos subjetivos se asocia a cualquier derecho de los que puede ser titular un ciudadano. En este sentido es una expresión vinculada a las normas escritas, es decir, al derecho positivo propiamente dicho, a los textos legales vigentes como legislación de los distintos Estados nacionales existentes. Aquí encontramos una diferencia entre la expresión “derechos subjetivos” frente a “derechos humanos”, que, si bien han sido recogidos en una Declaración Universal, lo cierto es que el poder coercitivo de que dispone la comunidad internacional para garantizar su cumplimiento es insuficiente en muchos casos.

 
 

Derecho constitucional.

 

   Hemos citado una serie de derechos que reconoce la Constitución española de 1978. Cada uno de ellos es un derecho constitucional reconocido en nuestro Estado. Así pues, los derechos constitucionales son todos aquellos que han sido reconocidos por las distintas constituciones existentes. Esta exigencia de ley o texto escrito o positivación hace que las expresiones “derechos constitucionales” y “derechos subjetivos” puedan llegar a confundirse, puesto que en ambos casos nos referimos a normas vigentes. Pero la expresión “derechos subjetivos” es más amplia, abarca más normas que la expresión “derechos constitucionales”. Esta última hace referencia exclusiva a los derechos reconocidos en el texto constitucional mismo, mientras que la primera se refiere a la totalidad del ordenamiento jurídico, a todo el derecho positivo. Un ejemplo clarificador puede ser el siguiente: desde 2005, año en que fue aprobada la Ley de matrimonios homosexuales, es un derecho subjetivo, pero no es un derecho constitucional porque no aparece en nuestra Constitución, lo cual no quiere decir que sea anticonstitucional. El legislativo estableció esa ley por una modificación del Código civil al no considerar necesario un cambio en la Constitución. Todo derecho constitucional es derecho subjetivo, pero no al contrario.

 
 

   Aunque pueda parecer que los derechos constitucionales son, como los humanos y los naturales, inalienables e imprescriptibles, esto no es así. Nuestra Constitución prevé en su artículo 55 la suspensión de ciertos derechos y libertades si se diesen circunstancias excepcionales. Nos referimos a gravísimas alteraciones del orden público que pudieran poner en peligro la existencia misma del Estado, por ejemplo un posible ataque de un ejército extranjero a un golpe de Estado. Frente a estas situaciones se arbitra la posibilidad de declarar el estado de sitio o excepción. Lo que conlleva esa suspensión de derechos y libertades a la que nos referimos.

 
 

   Un  ejemplo reciente de suspensión de los derechos y libertades constitucionales es la Patriot Act, aprobada por el Congreso de los EE.UU. tras el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. Esta ley recorta algo tan básico como el derecho a la privacidad de los correos electrónicos o las conversaciones telefónicas así como la posibilidad de obtener un apoyo legal si se es sospechosos de terrorismo yihadista.

 
 

Los derechos fundamentales.

 

   Son aquellos derechos humanos que se consideran como esenciales en el sistema político, especialmente vinculados a la dignidad de la persona humana, positivizados en un ordenamiento jurídico, concretados espacial y temporalmente en un Estado determinado. Son también inalienables e imprescriptibles.

 
 

ACFILOSOFIA usa cookies para darle un mejor servicio.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto