¿QUE SOMOS?

La tradicional pegunta “¿Qué es el hombre?” se ha contestado de muchas maneras, pero ninguna de las respuestas ha cerrado completa y definitivamente el tema. Aquí tienes un conjunto de las características que se han atribuido a los seres humanos y de las ideologías que se derivan de ellas.    
  1. Un animal racional.
 La filosofía griega atribuye a los seres humanos la posibilidad de pensar y valora esta característica como uno de los hechos más distintivos de la humanidad. Parece ser que la definición se remonta a Platón. En un texto que se le atribuye dice: “El hombre es un animal sin alas, con dos pies, con las uñas planas; el único entre os seres que es capaz de adquirir ciencia fundamentada en razonamientos”.Esta consideración prosperó y ha llegado hasta la modernidad. El racionalismo (siglo XVII) tiene como única fuente de conocimiento la razón y rechaza la fe. Descartes es considerado el fundador de este movimiento.Como movimiento contrario podemos mencionar el vitalismo (siglo XIX), propuesto por Nietzsche, que considera la razón como el origen de todos los problemas de la cultura occidental. Por el contrario, reivindica la vida, la libertad, el azar y los valores que derivan directamente de la biología humana.  
  1. Un animal que se emociona.
 La vida psíquica está llena de afectividad. Todas las experiencias humanas tienen un componente emotivo: placer, disgusto, tristeza, aburrimiento, alegría, desengaño. No es posible vivir sin sentir, en la vida no hay ningún instante neutro. Algunos autores han hecho de las emociones el elemento distintito de la humanidad.Por ejemplo, el romanticismo (siglo XIX), que es también una concepción del mundo, reivindica la pasión como uno de los mejores componentes creativos de los seres humanos. Rousseau, prerromántico francés, atribuye a los sentimientos el origen de las valoraciones morales y Hume, con el emotivismo (siglo XVIII), rechaza también el intento de basar la ética en la razón.El descubrimiento de la inteligencia emocional (1990) ha supuesto la reivindicación de las emociones en el ámbito psicológico contemporáneo. Según sus autores, las emociones resultan fundamentales a la hora de pensar eficazmente, tanto cuando hemos de tomar decisiones como cuando podemos pensar con claridad. Las características más destacables de esta clase de inteligencia son: la capacidad de reconocer las propias emociones, la capacidad de regularlas, la capacidad de automotivarnos, el reconocimiento de las emociones de los demás y la capacidad de establecer buenas relaciones. 
  1.  Un animal que habla.
 Las palabras son símbolos mediante los cuales representamos las cosas y expresamos ideas. Son signos convencionales, adquiridos, adaptativos, abstractos, articulados, que nos permiten comunicarnos mejor que los animales y un nivel más alto de pensamiento. Aristóteles, pensador griego clásico, ya pensaba que la capacidad de articular el pensamiento mediante palabras era una de las características que mejor definía a la humanidad, cuando describió al hombre como:” una planta que habla”.Los problemas de vaguedades y ambigüedades que provoca el lenguaje, sobre todo en contextos en los que es necesario tener mucho cuidado con lo que se dice, han llevado, en la época contemporánea, a crear una sección especializada de la filosofía que se dedica a tratarlos: la filosofía del lenguaje.   
  1. Un animal social.
 También se remonta a los riegos la idea de que el hombre es un animal político por naturaleza, es decir, sociable y ciudadano. El texto clásico se encuentra en la política de Aristóteles:”Es evidente que la ciudad-estado es algo natural y que el hombre es por naturaleza un animal político”.La construcción de la sociedad inaugura un estadio nuevo en la evolución de la mandad. El individuo, a través del proceso de socialización, está integrado en un medio social y cultural que lo sostiene.Existen dos teorías sobre el origen de la sociedad: la clásica que propugna Aristóteles según la cual la sociedad es un hecho natural, y la moderna o del contrato social que propugnan autores como Rousseau, Hobbes o Locke(siglo XVII), que dicen que los hombres hemos decidido voluntariamente convivir para ahorrarnos algunos de los quebraderos de cabeza que comportan el individualismo y la naturaleza. El programa del contrato social se basa en el establecimiento de “una forma de asociación mediante la cual cada uno, uniéndose a los otros, no obedezca, sin embargo, a nadie más que a sí mismo y quede tan libre como antes”.       En este mismo contexto se desarrollan las dos teorías sobre la bondad humana: Rousseau considera que el hombre es bueno por naturaleza; Hobbes cree que el hombre es fundamentalmente un ser violento y agresivo. 
  1. Un animal que trabaja.
 El hombre es un animal que fabrica herramientas con las cuales modifica la naturaleza. Esta capacidad le permite transformar mediante su esfuerzo organizado el medio que lo envuelve. En sentido amplio, se entiende que es trabajo todo esfuerzo humano aplicado a los objetos de la naturaleza para producir bienes disponibles para el consumo. De esta forma, los seres humanos nos servimos de la naturaleza para crear nuestro propio medio.El marxismo (siglo XIX) presenta la historia de la humanidad como un proceso de explotación de unas clases sociales sobre otras. Para Marx y el marxismo, la lucha de clases es el motor sin el cual no puede entenderse la historia. Según esta ideología los burgueses y los proletarios estarían enfrentados, porque los beneficios del trabajo de los segundos van a parar a las cuentas corrientes de los primeros. La solución que plantea el marxismo es radical: hacer una revolución.En cambio, el liberalismo económico (siglos XVIII-XIX) imperante considera las relaciones entre trabajadores y empresarios de manera completamente diferente. Según esta corriente de pensamiento político y económico las diferencias sociales están plenamente justificadas por las diferentes capacidades de trabajo e intelectuales de las personas.  
  1. Un animal libre.
 Los seres humanos, a diferencia de los animales, tienen la capacidad de decidir su propio destino. Por tanto, la libertad es la capacidad que hace posible que las personas podamos escoger la manera persona de vivir la vida.            La libertad ha sido reivindicada desde el existencialismo (siglo XX) de Sartre como el hecho más distintivo de nuestra humanidad: “Estoy condenado a ser libre”. En cambio, otros autores afirman que la aventura de la libertad no es más que un sueño, ya que el hombre está sometido a las leyes de la naturaleza que le impiden ser libre. Este planteamiento general se conoce como determinismo. Tendríamos que distinguir entre el determinismo físico, que plantea que la persona está sometida a las leyes físicas; el determinismo psicológico, que niega la existencia de la voluntad y reduce nuestra actuación a mecanismos mentales que no podemos controlar; el determinismo social, que considera al ser humano como una pieza del engranaje social, y el determinismo religioso, que afirma que el destino humano está controlado por Dios. 
  1. Un animal espiritual.
 Todas las culturas humanas se han planteado el tema de la trascendencia. Durante el neolítico se enterraba a los muertos y se afirmaba que todo tenía alma. Platón pensaba que el cuerpo es la prisión del alma. Los griegos y los romanos tenían una cultura politeísta. El cristianismo implantó el monoteísmo y consideró a Dios el creador del universo.      Las actuales ciencias sociales entienden las religiones como grandes sistemas simbólicos que ofrecen un sentido último a la vida humana individual y colectiva. Los humanos somos conscientes de nosotros mismos y buscamos un sentido a nuestra existencia a través de la hipótesis de la trascendencia. La búsqueda cristaliza en conjuntos de creencias e instituciones religiosas que forman parte de la cultura y cumplen básicamente una misión socializadora.            El cristianismo ha marcado la historia de occidente de estos últimos dos mil años. El cristianismo y el islamismo, que son las religiones más importantes en cuanto a número de seguidores, conciben a Dios como un ser omnipotente, eterno e infinito, que ha creado el Universo y todo lo que en él existe, y que castiga o recompensa a los humanos según sus obras, ya sea en esta vida o en la existencia eterna después de la muerte.      Naturalmente, también existe la idea contraria: el hombre es antes que nada un cuerpo, y toda su existencia transcurre y acaba “aquí abajo”, en la tierra. Este planteamiento, se conoce con el nombre de materialismo, y aparece sobre todo en la cultura occidental a partir de la Ilustración.  Actividades:
  1. Di con qué ideología relacionarías cada una de estas frases:
a)      Sin libertad no hay humanidad.b)      Los beneficios de los empresarios son un robo institucionalizado.c)      El corazón tiene razones que la cabeza desconoce.d)      El hombre es un animal político por naturaleza.e)      El contexto social justifica nuestra actuación.f)       La ley de la oferta y la demanda regula libre y adecuadamente las relaciones económicas de la gente.
 

No hay ninguna filosofía de la vida que un hombre razonable no pueda fundamentar de manera convincente.

Autor: Leszek Kolakowski

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