Los japoneses no saben decir “carro” o los hispanohablantes tenemos dificultad para reconocer determinados sonidos de lenguas alejadas de la nuestra. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Por qué casi nunca podemos llegar a dominar una lengua extranjera? Realmente resulta curioso, porque en los primeros meses de vida los niños tienen la capacidad de reconocer cualquier sonido. Esto sucede porque la plasticidad neuronal infantil que permite el reconocimiento de cualquier sonido se pierde rápidamente.

Experimentos realizados con bebés japoneses y norteamericanos de menos de 8 meses han demostrado que el 64% de los japoneses y el 63% de los norteamericanos reaccionaban de manera diferente al sonido “r” y al sonido “l”;es decir, eran capaces de diferenciarlo. Practicado el mismo experimento después de los 8 meses, conforme iban aprendiendo a hablar su lengua materna, el porcentaje de niños japoneses que reconocían el sonido descendía (59%) y el de los norteamericanos aumentaba (73%).

La explicación de la psicología evolutiva y de la neurolingüística es que el aprendizaje de la lengua materna, en este caso la japonesa, atrofia una habilidad lingüística porque no la necesitan en su lengua materna.