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LA FILOSOFÍA DEL BUDISMO

Buda, el "Iluminado" o "el Despierto" vino al mundo alrededor del 563 a.C. en Kapilavathu, en el actual Nepal, y murió en el 483 a.C. en Kusinara, es decir, tres años antes del nacimiento de Protágoras y dos décadas largas antes del de Sócrates. Cronológicamente, es por tanto, contemporáneo de los filósofos presocráticos, si bien su pensamiento y su propia vida presenta más paralelismo con el pensamiento y la vida de Sócrates. Aunque el budismo, al que dio origen, es más una religión que propiamente una filosofía, no deja éste de contener doctrinas de interés filosófico.

Al igual que Sócrates, Buda no dejó obra escrita, sino que sus enseñanzas se fueron transmitiendo oralmente, a través, en primer término, de su discípulo Ananda, hasta formar con el tiempo una amplia colección de escritos conocida por Tipitaka ("los tres cestos").

La "filosofía" eminentemente práctica de Buda parte de la constatación del dolor de la vida. La existencia humana se compone del sufrimiento de la vejez, la enfermedad y la muerte final. Este sufrimiento está causado por la sed de existencia que reside en todo individuo humano. La meta de la reflexión y de la acción no puede ser otra que librar, salvar al hombre de este sufrimiento. La liberación la cifra Buda en la eliminación de la causa que lo provoca: la sea de existencia que ha de verse extinguida, aniquilada en el nirvana.

Esta doctrina budista se condensa en las cuatro verdades nobles contenidas en el célebre" discurso de Benarés" que Buda pronunció ante un grupo de discípulos:

1. La existencia es dolor: "el nacimiento es dolor, la vejez es dolor, la enfermedad es dolor, la muerte es dolor, la presencia de objetos odiosos es dolor, la separación de los objetos queridos es dolos, la imposibilidad de obtener lo que se desea es dolor".

2. La causa del dolor es la sed de existencia. "la verdad sublime sobre el origen del dolor: en realidad, proviene del deseo que conduce de renacimiento a renacimiento y que acompañado del placer de los sentidos procura su satisfacción ora aquí, ora allá, es el deseo del placer, el deseo de la existencia, el deseo del poder".

3. El dolor se elimina aniquilando la sed de existencia: "he aquí, oh monjes, la sublime verdad sobre la supresión y la extinción del dolor: en verdad que ella es la ausencia de pasiones, la destrucción completa del deseo, el desprendimiento, el abandono, la aniquilación del deseo, la renuncia al deseo".

Existe una vía, la ley ( Dharma ), con ocho estadios para la eliminación del dolor. "he aquí, oh monjes, la sublime verdad sobre la vía que conduce a la eliminación del dolor, ella es la noble senda de las ocho ramificaciones", a saber: 1.conocimiento recto, 2. intención recta., 3.habla recta, 4.conducta recta, 5.vida recta, 6. esfuerzo recto, 7.pensamiento recto, 8.concentración recta.

El nirvana es una especie de apatía, de ataraxia estoica, un serenamiento o apaciguamiento de la pasión que conduce a un estado de paz y sabiduría, a una vida despegada del poder y la riqueza como la de Sócrates, con el que también comparte buda el procedimiento dialéctico: a través del diálogo con los discípulos se hace llegar a estos a la verdad, que es una especie de iluminación, de alumbramiento mayeútico. Al igual que Sócrates, se refiere Buda (el Iluminado) a una especie de voz interior que lo guía por la senda correcta: la doctrina budista le fue "revelada" de hecho, según propia confesión, en una "noche de iluminación". Como Sócrates, murió Buda envenenado y empleó los últimos instantes de su vida pronunciando "bellos discursos" ante los discípulos que lo rodeaban. La tradición recoge como la última de sus frases: "Todas las cosas perecen. Luchad sin tregua".

(González Ruiz A y González Ruiz F. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Akal).

 

 

 

 

La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia. la ciencia no es nada más que un valor entre otros.

Autor: Edmund Husserl

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