• Pensador & Logo
  • Galileo Galilei... todas las verdades son fáciles de entender, una vez descubiertas. La cuestión es descubrirlas ...
  • Gasset... con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral ...
  • Copérnico... saber que sabemos y saber que no sabemos lo que no sabemos, ese es el verdadero conocimiento ...
  • Aristóteles... el sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice ...
  • Hume... la belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla ...
  • Kant... la libertad es aquella que aumenta la utilidad de todas las demás facultades ...
  • Nietzsche... los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos ...

RICITOS DE ORO

  En las profundidades de la espesura, más allá del río, en el mismo corazón del bosque, habitaba una familia de osos compuesta por Papá Oso, Mamá Osa y el Pequeño Osito. Vivían todos una existencia antropomórfica diseña-da como familia nuclear y enmarcada en el espacio de una diminuta cabaña. 
     Ni que decir tiene que  todos lamentaban profundamente esta circunstancia, ya que, tradicionalmente, la familia establecida en torno a un núcleo no ha servido para otra cosa  que para esclavizar a las mujeres, inculcar una moral farisaica en sus miembros e infundir en las generaciones subsiguientes rígidas nociones en lo que se refiere a los respectivos papeles heterosexuales de sus miembros. Así y todo, intentaban vivir felices y procuraban adoptar las medidas necesarias para evitar tales peligros ( entre otras, habían optado por dirigirse a su retoño como “criatura”, en tanto que denominación desprovista de género específico).


 Una mañana, se sentaron todos a desayunar en su pequeña cabaña antropomórfi-ca. Papá Oso había preparada grandes cuencos de gachas naturales y desprovistas de ingredientes artificiales. Las gachas, sin embargo, acababan de ser retiradas del fogón y aún se encontraban demasiado sobrecargadas desde el punto de vista térmico como para poder consumirse. Así pues, decidieron aguardar a que sus cuencos se enfriaran y salie-ron a dar un paseo y a visitar a sus vecinos del reino animal.
 Apenas hubieron partido, surgió de entre los arbustos una joven mujer cutáneamente empobrecida en melanina que se deslizó hasta el interior de la cabaña. Se llamaba Ricitos de Oro, y llevaba varios días observando a los osos. Se trataba, dicho sea de paso, de una bióloga especializada en el estudio de osos antropomórficos. En otro tiempo, había ejercido como profesora, pero su agresiva y masculina actitud frente la ciencia ( era aficionada a desgarrar los tenues velos de la Naturaleza, exponiendo sus secretos, invadiendo su esencia y empleándola en beneficio de sus propios y egocéntricos propósitos para luego alardear de tales violaciones a través de colaboraciones en diversas revistas) la había llevado a su cese.
 La vil bióloga en cuestión llevaba ya algún tiempo observando la cabaña. Su inten-ción era implantar radiotransmisores en los osos y controlar posteriormente sus desplaza-mientos migratorios y vitales con total desprecio de su intimidad personal (o, mejor dicho, animal). Guiada únicamente por sus propósitos de espionaje científico, Ricitos de Oro allanó la cabaña de los osos. Tras penetrar en la cocina, aderezó sus cuencos de gachas con un sedante. A continuación, irrumpió en el dormitorio y dispuso trampas en las camas, Su plan consistía en drogar a los osos y aprovechas el momento en que se dispusieran a tenderse en sus respectivos lechos para atenazar lazos radiotransmisores en torno a sus cuellos tan pronto como depositaran la cabeza sobre la almohada.
 Ricitos de oro se rió entre dientes y pensó: ¡Estos osos han de ser mi pasaporte hacia la fama! Ya les enseñaré yo a esos mentecatos de la universidad los arrestos que hacen falta para realizar una investigación como Dios manda!” A continuación, se agazapó en una esquina del dormitorio y esperó. Y siguió esperando, y esperó aún un rato más. Pero los osos tardaban tanto en regresar de su paseo que se quedó dormida.
 Cuando los osos regresaron por fin, se sentaron, dispuestos a consumir su desayuno, pero inmediatamente se detuvieron.
-¿No te da la sensación de que estas gachas están algo pasadas, Mamá?-preguntó Papá Oso.
- Sí- repuso Mamá Osa-, así es. ¿Y las tuyas, Criatura?¿ Te huelen como si estuvie-ran pasadas?
-Sí, es cierto- dijo el Pequeño Osito-. Huelen a producto químico.
Recelosos, se levantaron de la mesa y acudieron a la sala de estar. Papá Oso olfa-teó el aire y preguntó:
- ¿Hueles algo, Mamá?
- Sí- afirmó Mamá Osa-. Sí huelo. ¿Hueles tú algo, Criatura?
- Sí- dijo el Pequeño Osito-. Sí huelo, Huelo un aroma acre, sudoroso y en absoluto limpio.
Cada vez más alarmados, se dirigieron al dormitorio, y Papá Oso preguntó:
- ¿No es un lazo y un collar radiotransmisor lo que distingo bajo mi almohada, Mamá?
- En efecto- repuso Mamá Osa-. ¿Hay un lazo y un collar radiotransmisor bajo la mía, Criatura?
- ¡Sí que los hay!- exclamó el Pequeño Osito-.¡Y, además, puedo ver al ser humano que los ha puesto ahí!
Diciendo esto, el Pequeño Osito señaló el rincón en el que dormía Ricitos de oro. Los tres comenzaron a gruñir, y Ricitos de Oro se despertó sobresaltada. Poniéndose en pie de un brinco, trató de escapar, pero Papá Oso obstaculizó su huida de un zarpazo, y Mamá Osa hizo lo propio. Reducida así Ricitos de Oro a una situación de incapacidad motora, Papá y Mamá Osos se abalanzaron sobre ella con uñas y dientes. Inmediatamente, la engulleron y, al cabo de unos instantes, no quedaban de la rebelde bióloga otros vestigios que un mechón de cabellos rubios y su cuaderno de apuntes.
El Pequeño Osito contempló la escena estupefacto y, cuando todo hubo concluido, preguntó:
- Mamá, Papá, ¿qué habéis hecho? Pensaba que éramos todos vegetarianos.
- Y lo somos- eructó Papá Oso-, pero siempre estamos dispuestos a probar cosas nuevas. La flexibilidad no es sino una más de las muchas ventajas que encierra todo sis-tema de vida pluricultural.


ACTIVIDADES.
1. Define: antropomórfico, vestigios, farisaica.
2.. ¿Cómo aparece reflejada la familia en el texto?
3. ¿La familia actual es nuclear? Razona tu respuesta.
4. ¿Cuál era el objetivo de la científica? ¿Qué opinión te merece?
5. ¿Podemos entrometernos en la intimidad de otros?
6. ¿Qué opinas de los vegetarianos?
7. ¿Qué opinas de la experimentación con animales?
8. La bióloga tiene claro su objetivo: la fama. Y no le importan los medios para llegar a ella. ¿Crees que el fin justifica los medios?
9. ¿Hay que probar cosas nuevas? Razona tu respuesta.
10. ¿Tienes algo que añadir?

Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.

Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

Área privada

Hay 192 invitados y ningún miembro en línea

ACFILOSOFIA usa cookies para darle un mejor servicio.

Si no cambia la configuración de su navegador, usted acepta su uso. Saber más

Acepto