ÉTICA APLICADA.

ÉTICA APLICADA.

¿Hay que proceder a experimentos terapéuticos, realizar trasplantes, abrir autovías para coches cada vez más rápidos, renovar maquinaria para ahorrar salarios? Son preguntas nuevas que invitan a la reflexión moral. Para comprender los retos éticos de nuestro tiempo, y la serie de nuevas libertades y nuevos derechos- y obligaciones- que están llamando a la puerta, hay que tener en cuenta la realidad del progreso técnico y de las nuevas tecnologías- sobre todo en el campo de la medicina, de la biología y de los medios de comunicación-, porque han puesto en manos del ser humano un poder tan enorme que puede llegar a ser peligroso. Peligroso porque se tiende a experimentar y a innovar en áreas antes inaccesibles, y también porque hoy se experimenta no solo con animales, sino con el ser humano mismo. El ser humano, hasta ahora sujeto, se ha convertido también en objeto. Y, por primera vez en la historia de la humanidad, muchas acciones humanas parecen irreversibles. Ante esta nueva situación, se ha creado un vacío ético, ya que la moral tradicional es insuficiente para abordar los nuevos problemas. Por eso humanistas y personas de ciencia piden que la ética se defina sobre las nuevas tecnologías biomédicas y de comunicación. Esos ámbitos reclaman una nueva teoría de la responsabilidad, nuevas referencias morales y sobre todo una generación nueva de derechos humanos. Pero primeros la ética tendrá que “aplicarse” y descender, al menos provisionalmente, a todas esas diversas esferas una por una.

1.LA BIOÉTICA.

1.1. HACIA UNA NUEVA GENERACIÓN DE DERECHOS.

La ética aplicada que plantea mayores interrogantes es la bioética. La bioética, palabra compuesta de bios- vida en griego- y ética, nacía en América a principios de los años ochenta y se proponía reflexionar sobre los retos que plantean hoy los avances de la biología y de la medicina en materia de procreación humana. La bioética incorpora así una doble vertiente: una científica, interesada por la eficacia y el progreso de las tecnologías, y otra ética, preocupada por la responsabilidad de los científicos y de la población hacia la humanidad futura. Los principios éticos en que se basa la bioética son el respeto de la vida y el principio de autodeterminación de la persona, dos principios éticos que apelan a una gestión responsable de la vida y de la persona humana. Son derechos humanos, “de una tercera generación” que se abren camino lentamente.

1.2. LOS PRINCIPALES CAMPOS DE LA BIOÉTICA.

Los principales campos de la bioética son:

*El control de la reproducción. Para combatir la esterilidad surgieron técnicas de procreación médicamente asistida o procreación artificial (PA) que han cambiado el rostro del nacimiento: la inseminación artificial y la procreación in vitro abren un campo de reflexión sobre los límites de la experimentación y de las prácticas más habituales. Es el caso, por ejemplo, de las dos madres biológicas, una ovular y otra uterina (o madre de alquiler): el óvulo de una mujer estéril se implanta en el útero “alquilado” de otra mujer fértil para que ésta dé a luz el hijo deseado por la primera.

*El poder sobre el sistema nervioso. La expansión de la neurociencia, así como muchos proyectos farmacológicos, plantean también problemas éticos importantes. La cirugía del cerebro, o psicocirugía, se practica desde 1935 para corregir problemas psicológicos graves. Pero ¿pueden cambiar el cerebro, y con él la personalidad? La ética debe controlar a quienes controlan esas técnicas. Si el genio genético se convirtiera en un arma para descartar a los más débiles (eugenesia), la psicocirugía podría constituir un atentado contra la persona humana.

*El control de la herencia. Los métodos que permiten modificar el material genético (vegetal, animal y humano) nacieron en 1971 en California. Se trata de técnica capaces de transferir material genético de un ser a una célula de otro ser. Al principio se utilizaron con fines terapéuticos, o para corregir problemas graves. Como un trasplante más. Pero otra cosa muy distinta es la investigación dirigida a transformar la totalidad del individuo, del animal o de la planta. Es el caso, por ejemplo, de los alimentos transgénicos (alimentos u órganos animales y vegetales obtenidos mediante introducción de genes de otras especies) y de la clonación, una técnica muy reciente practicada hasta ahora sólo en animales (el resultado más famoso es la oveja Dolly) y que permite producir dos seres genéticamente idénticos, como fotocopias que pueden reproducirse sin cesar.

Todas ellas son prácticas científicas que plantean preguntas como ¿y si se modificara el patrimonio hereditario para condicionar toda la especie? ¿Y si fuera una forma de producir en serie una raza de esclavos, o de superhombres? ¿Y si los alimentos que ingiramos en el futuro implicaran una peligro irreversible para la salud? En el fondo está el miedo a la eugenesia, doctrina social y médica que busca seleccionar y mejorar la especie- o la raza- y eliminar las “impuras” o deficientes. De triste memoria bajo el nazismo y en la guerra de Bosnia, la eugenesia pretende esterilizar a ciertos grupos humanos considerados indeseables.

“La biología ha pasado de ser una disciplina dedicada al estudio pasivo de la vida a poder alterar la vida a su capricho. La principal pregunta es si existe alguna justificación médica para producir clones humanos” (José María Mato, miembro del Comité internacional de Bioética de la Unesco.)

1.3. EL PELIGRO DEL CIENTIFISMO.

La pretensión de resolver todos los problemas éticos y humanos por medio de la ciencia o de la técnica se llama cientifismo. Para el cientifismo, todo lo que no sean hechos, y coas que se puedan tocar, medir o pesar no es válido. Pero reducir todo conocimiento válido al conocimiento científico oculta el núcleo ético y humano de los problemas. Algunos de los principios y nuevos derechos que la ética propone en estos campos son:

-El respeto de la persona (“prohibido tocar mi cuerpo sin mi permiso”);

-la responsabilidad de quienes actúan sobre el cuerpo humano, sobre todo en aquellos procesos que puedan ser irreversibles;

-la justicia, para evitar que ricos y pobres se enfrenten al problema de forma desigual, puesto que la pobreza lleva a muchas personas a vender sus órganos, su útero o su sangre, que sólo los ricos pueden pagar.

Estos y otros problemas han llevado a las Naciones Unidas y a la Unesco a promulgar en diciembre de 1998 la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, que obliga a legislar sobre estas materias dentro de unos límites éticos. Entre otras recomendaciones, la Declaración estipula que:

-El patrimonio genético de los seres humanos no puede estar sometido a criterios comerciales.

-Ninguna investigación en las esferas de la biología, la genética y la medicina podrá prevalecer sobre el respeto de los derechos humanos, las libertades y la dignidad.

-Para aceptar o no una experimentación terapéutica se exigirá el consentimiento del paciente y se controlará la manera cómo se obtiene y la calidad de la información dada a los enfermos que participen en experimentos.

-Se deberán prohibir las prácticas contrarias a la dignidad humana, como la clonación con fines de reproducción de seres humanos.

 ACTIVIDADES:

 

1¿Crees que la clase médica tiene excesivo poder en materia de procreación humana? Argumenta tu respuesta.

2.Con ayuda de un diccionario, explica qué es la eugenesia y por qué se la considera peligrosa.

3.En tu opinión, ¿cuál es la diferencia entre sexualidad y reproducción?

4.¿Qué sabes de la fecundación in vitro y de la inseminación artificial?

5. Muchas personas creen que cuando, mediante pago, se utiliza a otra mujer (su útero) como un medio para producir un hijo deseado, de hecho se está “comerciando” con la vida de ese hijo. ¿Podrías colocarte en la situación de ambas madres y valorar moralmente la situación?

6.¿Crees que es exagerado afirmar que la compra de órganos, o de sangre, puede beneficiar más a los ricos? Argumenta tu respuesta.

7. Imagina y elabora una ética aplicada para el profesorado y el alumnado del centro.

 

2. ÉTICA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

2.1. EL PODER DE LOS MEDIOS.

Los medios de comunicación son importantes agentes de socialización: los periódicos, la radio y la televisión, las revistas ilustradas, los cómics, etc., transmiten imágenes, palabras o textos cuyos contenidos suelen reforzar los valores dominantes en la sociedad sobre la edad, el sexo, el éxito, el dinero, etc. Es cierto que entre los derechos humanos fundamentales está la libertad de expresión, pero como todas las demás, tiene sus límites. Significa que toda censura es en principio indeseable, pero también lo es la impunidad total de la palabra o de la imagen. Un discurso racista, o una imagen sexista, no son solamente una incitación al racismo y al sexismo, sino que son en sí mismos actos racistas o sexistas, y por lo tanto éticamente condenables. La libertad de expresión tiene, pues, límites éticos: el respeto de la dignidad de las personas, de su intimidad (un nuevo derecho humano) y la búsqueda de la verdad.

Otro problema ético relacionado sobre todo con la televisión es el poder. Cada medio selecciona la información y hace un resumen simplificado de la realidad diaria, ¿cómo? Amputando hechos, contando medias verdades, exagerando unas noticias, interpretando las imágenes de forma parcial, o simplemente dejando de informar sobre tal o cual hecho, Y la noticia que no es seleccionada, deja de existir para el gran público. Un medio de comunicación tiene, pues, mucho poder (le llaman el Cuarto Poder) porque puede desinformar más que informar. Una ética de los medios, que vele por el respeto del público y por la veracidad de la información, ha producido ya en algunos países sus resultados: se han creado (en Francia y en el Reino Unido) Comités Audiovisuales independientes del estado y de las empresas privadas que vigilan los contenidos televisivos y emiten recomendaciones que deben cumplirse:

“Para la mayoría de la población, la comunicación es aquello que dicta lo que existe y lo que no existe; una cosa pasa a existir o deja de existir según sea o no transmitida” (Fundación Óscar Romero.)

2.2. LA MANIPULACIÓN.

De forma periódica se acusa a los medios de comunicación de manipular a la opinión pública. Manipular significa “mover los hilos” detrás del telón, maneras ocultas de persuadir a otros sin que se den cuenta. En la manipulación, el manipulado no es consciente de que lo es y actúa creyendo que lo hace por propia iniciativa. ¿Por qué es condenable la manipulación? Intentar influir en el comportamiento de otro no es malo en sí mismo: es el fin que persiguen padres y maestros. La diferencia es que el manipulador pretende anular la voluntad del otro, y sobre todo ocultar su influencia. En este sentido, seleccionar tal noticia y no otra, o emitir tal o cual imagen, son formas de influir en nuestra forma de ver las cosas y anular nuestra capacidad crítica. Por ejemplo: un noticiario dice que nuestro país es un país rico y avanzado, pero “olvida” informar que en España hay 8 millones de pobres.

La publicidad es el ejemplo más claro de influencia directa sobre el público con el único fin de que consuma aquello que se anuncia, sea o no de calidad. Para ello se vale de imágenes estereotipadas de hombres y mujeres que transmiten valores típicamente mercantiles: comodidad, ahorro de tiempo, agresividad, competencia, consumo frenético, etc.

 ACTIVIDADES:

 

1.Dí cuál es tu programa de televisión preferido y explica en qué consiste y por qué te gusta. Luego intenta verlo desde una posición crítica.

2.¿Qué entiendes por “manipulación informativa”?

3.¿Crees que la publicidad condiciona tu forma de vestir, de comer, de relacionarte o de consumir? Razona tu respuesta con algún ejemplo.

4.¿Puedes imaginar un mudo sin publicidad? ¿Cómo lo ves?

5. ¿Crees que limitar la libertad de expresión tiene el mismo peso y significado en una dictadura que en una democracia? Argumenta tu respuesta.

6.¿Crees que hay alguna relación entre el discurso sexista y la inseguridad de las mujeres en casa y en la calle?

7.Lee la cita de la Fundación Óscar Romero. Di si crees que es cierta y por qué.

8. Busca información en internet sobre la Fundación Óscar Romero.

3. ÉTICA, EMPRESA Y LIBRE MERCADO.

3.1. ÉTICA Y EMPRESA.

La empresa, ¿tiene valores? Ética y empresa ¿no parecen términos contradictorios? Parece que en el ámbito de los negocios todos los golpes están permitidos, ya que la preocupación primera de toda empresa es superar al competidor, vender más que nadie, sacar el máximo beneficio económico y, a lo sumo, cumplir la ley. La empresa no suele moverse de acuerdo a principios morales ni con fines humanitarios, sino según criterios de rentabilidad, competitividad y beneficio. ¿Dónde está, entonces, la ética? Aunque tímida, la hay.

Por ejemplo, en la Europa nórdica, germana y francesa se creía hasta hace poco en “los fines sociales de la empresa”: esos fines orientaban la actividad empresarial y hasta se enseñaban en la escuela. En los Estados Unidos, al final de los años sesenta, una serie de escándalos relacionados con productos de consumo obligaron también a las empresas norteamericanas a reflexionar sobre sus responsabilidades. Actualmente, tres de cada cuatro grandes empresas americanas poseen un código de conducta y sus correspondientes comités éticos (ya existen también en Gran Bretaña, en Bélgica, en Italia y en Francia). Y últimamente, gracias a la presión y a las denuncias de ONG como “Comercio Justo” o “Ropa Limpia de injusticia”, algunas empresas han empezado a mejorar las condiciones de trabajo y los derechos elementales de los asalariados- adultos, niños y niñas- que fabrican sus productos en países del tercer Mundo. En realidad, nadie espera que una empresa piense en el bien de la sociedad o en los derechos humanos. El verdadero problema ético no es tanto la empresa en sí, sino el sistema mercantil de valores que la ampara, indiferente hacia las violaciones de la dignidad humana o contra la vida futura en nuestro planeta.

3.2. EL LIBRE MERCADO Y LA AUTOESTIMA.

Nuestra sociedad de libre mercado es una sociedad donde todo se puede vender y comprar sin más limitación que la competencia y el propio beneficio. Con estas premisas todo lo que no produzca directamente un beneficio más o menos inmediato no se considera rentable: la sanidad y la educación, la asistencia a personas ancianas, la descontaminación de ríos, la conservación de bosques, se consideran “inversiones no rentables” y por lo tanto no interesan a la empresa, pero sí interesan a la sociedad, a los derechos humanos y a la ética. Por eso la ética debe ser crítica con el mercantilismo contemporáneo.

La forma mercantil de ver el mundo y las cosas afecta incluso a la percepción que tenemos de nosotros mismos. Porque, una vez el mercado nos ha convertido a todos en mercancía que se compra y se vende, como unos zapatos en un escaparate, es el mercado quien juzga nuestro valor, nuestra utilidad y nuestro precio. Incluso la vieja idea de que todos los seres somos iguales ha llegado a significar que todos somos mercancías intercambiables, lo que niega nuestra individualidad y nuestra dignidad. En estas condiciones, la virtud, la bondad y la autoestima resultan difíciles y están poco valoradas: el drama de las personas sin trabajo traduce algo más falta de ingresos. Es ausencia de autoestima: si el mercado no me quiere, no necesita de mí, es que no valgo nada. Si la ética es la ciencia que señala el camino hacia una sociedad y un ser humano mejores, entonces es imperativo ser críticos con esta sociedad mercantil, mejorarla y superarla.

3.3. ¿EDUCAR PARA SÍ O PARA EL MERCADO?

Los valores mercantiles, que hasta ahora afectaban sobre todo a las personas en edad de trabajar, afectan cada vez más a la juventud, y ha llegado también a la escuela. Porque la escuela es el preámbulo a la vida adulta, a la vida laboral. En principio, en todas las sociedades, la meta última del aprendizaje es educar para que niños, niñas y adolescentes desarrollen plenamente sus potencialidades físicas, psíquicas y morales. Pero en nuestras sociedades, donde hoy dominan esos valores mercantiles, aprender significa, desde la escuela primaria hasta el nivel superior, acumular información que algún día se pueda intercambiar por un salario mejor: es escogerá tal o cual carrera no porque nos guste, sino porque “tiene mejores salidas profesionales” o “se gana más dinero”. Las demás materias-aquellas que ayudan a crecer personal y moralmente- apenas tienen “valor”. Pensar o reflexionar “no es ninguna profesión” y todo pensamiento que carezca de utilidad práctica se desprecia o se ridiculiza (“eso es para las chicas”). Pero muchos pedagogos avisan del peligro de una “educación para el mercado” que olvide el desarrollo personal. Últimamente, los propios adolescentes en Europa y en Estados Unidos están empezando a volver a las carreras “inútiles”: humanidades, filosofía, literatura, historia, es decir, a aquellas que les dan instrumentos para conocer mejor el mundo que les rodea, que les ayudan a pensar y que, en el futuro, les serán muchos más útiles que cualquier especialización”.

“El individuo fuerte es aquel que tiene bondad verdadera, nobleza, grandeza de alma, que no da para recibir, que no quiere sobresalir con su bondad” (F Nietzsche. Así habló Zaratustra).

ACTIVIDADES:

 

1.¿Cuáles son las profesiones u oficios que más admiras? ¿Cuáles son los que menos admiras? Razona tu respuesta.

2.Cuando te compras ropa o material deportivo, ¿qué es prioritario para ti?

-que te siente bien

-que sea de marca

-que sirva para el uso deseado

-que los demás se paren a mirarme

-que tenga la etiqueta de “comercio justo” o “limpia de injusticia”

-que se adapte al presupuesto.

3.Seguramente habrás pensado en lo que quieres hacer cuando seas mayor. ¿Has pensado en una o en varias posibilidades? ¿Cómo ha surgido esa o esas ideas en ti? Describe la visión de tu futuro tal como lo desearías.

4.Escribe una historia sobre una mujer de unos 50 años que busca trabajo hace tiempo y no lo encuentra. Intenta imaginar su situación, cómo se siente y cómo puede afectar su estado de ánimo a la familia y amistades.

5. Escribe una historia sobre un hombre de unos 50 años que busca trabajo hace tiempo y no lo encuentra. Intenta imaginar su situación, cómo se siente y cómo puede afectar su estado de ánimo a la familia y amistades.

Luego, comparar las historias, señalar estereotipos y hacer una valoración autocrítica colectiva.

 

(Aubet, María José. Ética. Ediciones del Serbal. Barcelona. 1999)

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