DIFERENTES DESDE NUESTRO ORIGEN.

Las diferencias entre el cerebro de hombre y de la mujer se inician en el desarrollo fetal, a las ocho semanas de gestación. Semanas antes, los embriones masculinos y femeninos son prácticamente iguales. El desarrollo de las características masculinas lo determina un gen exclusivo del cromosoma Y, que genera la transformación de las gónadas del embrión en testículos. Si este cromosoma no está, se desarrollan los ovarios.
A partir de la semana 8, la acción de las hormonas sexuales causa la diferencia de sexo en el cerebro, tanto en la morfología como en las funciones, así que, tanto hombres como mujeres, nacen con circuitos que los caracterizan.
Estas diferencias no tienen relación alguna con la inteligencia, sino con la forma de percibir y procesar la información sensorial que llega al cerebro. Investigarlas permitirá aplicar una base científica para que ellos y ellas (si quieren) puedan elegir las actividades que mejor se adapten a su potencial neuronal, contribuyendo al desarrollo de capacidades innatas y, a su vez, a mejorar su actividad.

(N. Braidot. Cómo funciona el cerebro para Dummers. Editorial Planeta. Barcelona. 2014)

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