Curso 2015-16

FILOSOFÍA 1º BACHILLERATO

ALGUNOS PROBLEMAS DEL IDEAL DE CIUDADANÍA DEMOCRÁTICA

Son múltiples los problemas teóricos y prácticos del ideal de ciudadanía democrática. Algunos de esos problemas teóricos son los siguientes.

Es posible que el ideal de ciudadanía sea un ideal prestado de las morales religiosas, y que no sea viable sin el fundamento que esas morales le proporcionan. Y es que la consideración de la persona como alguien dotado de dignidad absoluta parece demandar un fundamento absoluto, esto es, un fundamento “sagrado”. No es asunto a discutir aquí, pero se debe tomar en serio la crítica de Peter Sloterdijk a los derechos humanos como rescoldos de una tradición religiosa.

Peter_SloterdijkPuede que el ideal de ciudadanía democrática sea legítimo en la tradición occidental en la que se enmarca, pero que no sea capaz de trascender esas fronteras. Aun asumiendo, lo que es discutible, que otras culturas reconocen el principio axiológico de la dignidad de las personas, lo interpretan de modos que no son en absoluto reconciliables con la interpretación occidental.

Pero es que en el mismo seno de la tradición occidental la dignidad de las personas es término con significados muy distintos. Para unos, remite a Dios Creador; para otros, a la libre voluntad de las personas que deciden reconocerse como dotadas de dignidad. Y estas diferencias de fundamento se traducen en diferencias de valoración moral: para unos, por ejemplo, el aborto es sencillamente un asesinato del no-nato, reflejo de la dureza de corazón de nuestro tiempo; para otros, intervención libre y soberana de la mujer sobre su cuerpo, y quien tiene dureza de corazón es el que recrimina a la mujer por ejercer su libertas en un acto que casi siempre le resulta muy doloroso física y emocionalmente. ¿Quién tiene razón?

Pero es que, además, aunque existiera un consenso universal sobre el sentido de la dignidad humana, hay que reconocer que la sola idea de dignidad no es capaz de alumbrar moralmente todas las situaciones humanas: ni las víctimas de la historia no el sentido que tiene lo inevitable (la muerte y el sufrimiento espiritual en la existencia humana) tiene respuesta en la idea de dignidad. No todo problema moral es un problema de justicia.

En cuanto a sus problemas prácticos, es posible que el ideal de ciudadanía democrática sea, sencillamente, un “imposible” al que nos referimos como una vieja cantinela para legitimar el sistema democrático, pero sin ninguna “base real”. La razón es que la complejidad de los problemas globales exige un nivel de información, formación y participación que no se puede generalizar a toda la ciudadanía. Citemos un ejemplo de los muchos posibles, un debate que recorre el mundo en la actualidad: la utilización de la energía nuclear. El debate sobre “energía nuclear sí/energía nuclear no” exige la evaluación de consecuencias que solo los expertos estarían en disposición de calibrar, y ello además con un alto grado de incertidumbre. ¿Cómo vamos a esperar que una trabajadora de 40 horas semanales, madre de dos hijas, cuidadora a tiempo parcial de su padre, miembro del Consejo Escolar, etc., le dedique al asunto de la energía nuclear el tiempo que este requiere para tomar una decisión “cabal”?

(Pérez Carrasco J. Bien Pensado. Filosofía y Ciudadanía. Editorial Pearson Alhambra. Madrid 2008)

ANTIGÜEDAD Y VIGENCIA DE LA PREGUNTA POR EL SER HUMANO

Uno de los problemas fundamentales de la filosofía ha sido y sigue siendo "el problema del ser humano". Ese problema consiste básicamente en establecer si la especie humana cuenta o no con alguna propiedad exclusiva que la distinga del resto de las especies animales y si cumple alguna función especial en el mundo.

Esta problemática no es una inquietud reciente para los seres humanos, sino más bien una preocupación antigua y constante para la filosofía. Sin embargo, a partir de este último periodo de la filosofía contemporánea, las notables diferencias entre autores y épocas, se pueden trazar ciertas líneas de continuidad en ese proceso de búsqueda teórica sobre el ser humano y de introspección personal sobre el yo.

 1.1. Origen de la pregunta por el ser humano.

Las primeras representaciones antropomórficas del arte rupestre ya indican una cierta conciencia de la condición de la vida humana. En las pinturas prehistóricas se refleja a los hombres como seres-cazadores y a las mujeres como seres-reproductores. Además, en los mitos de las distintas culturas se reflejan también diferentes formas de entender al hombre y a la mujer.

Con la filosofía griega se inicia un largo proceso de reflexión racional acerca del sentido y significación del ser humano. Ya en el siglo VI a.C. podemos encontrar destellos de esa preocupación antropológica, tanto desde un punto de vista teórico como desde un punto de vista práctico. Desde el enfoque teórico, cabe señalar la extraordinaria intuición acerca de la evolución de las especies ofrecida por Anaximandro.

Desde el enfoque práctico, se deben recordar, por ejemplo, los versos áureos de Pitágoras y algunos de los aforismo de Heráclito, quien al final de su vida declaró:"Me he buscado a sí mismo". Sin embargo, habitualmente ese inicio teórico tiene lugar en el siglo V a. C., se denomina "período antropológico" y se marca en función de dos consideraciones:

*El intento de Sócrates por definir de modo objetivo lo humano, y algunas de sus preocupaciones, como "lo bueno" o "lo justo".

*La posición subjetivista de los sofistas, en especial la de Protágoras, para quien "el hombre es la medida de todas las cosas"(homo mensura omnia).

Pese a esas diferencias, tanto Sócrates como los sofistas reconocen la relevancia de definir al ser humano. Cabe apuntar que ese interés teórico por definir la naturaleza humana procede de una motivación profundamente personal: el deseo de autoconocerse. Esta "autognosis" es, sin duda, el motor de cualquier especulación o de cualquier intento de explicación antropológica. Esa raíz de interés personal ha permanecido a lo largo de toda la historia de la filosofía: desde el "conócete a ti mismo" del oráculo de Delfos hasta las actuales teorías genéticas y biopsicológicas. En definitiva, la preocupación por definir lo humano siempre ha respondido tanto a una actitud meramente teórica y objetiva como a una inquietud eminentemente práctica y subjetiva.

 1.2. Desarrollo de la pregunta por el hombre.

La reflexión filosófica sobre "el problema del hombre" se ha construido a lo largo de la historia a partir de cinco tradiciones culturales distintas: la tradición oriental, la griega, la judeo-cristiana, la humanista y la positivista.

*Tradición oriental. Según esta concepción, el hombre sería un ser trascendente que se caracteriza por contar con un elemento sobrenatural- el alma inmortal- que lo distingue esencialmente del resto de la naturaleza. Ese dualismo influirá en Pitágoras, en Platón y se instalará en el acervo intelectual de Occidente.

*Tradición griega. Los griegos apuntaron la idea de un ser humano que se diferencia del resto de los animales por su condición racional, es decir, por su logos. Al mismo tiempo, destacan su carácter naturalmente social a través del lenguaje. Emerge, además, una perspectiva que intenta estudiar al ser humano desde la investigación científica, analizándolo como un objeto más dentro de la realidad total de la naturaleza. Esta tendencia despuntará en el Renacimiento y aflorará con todo su esplendor a partir de la Ilustración.

*Tradición judeo-cristiana. Para esta tradición, el ser humano es una criatura de Dios. Así, el ser humano está subordinado a la divinidad, de la cual es hecho a "imagen y semejanza" pero al mismo tiempo establece una relación personal con la trascendencia. Junto con la tradición oriental, generará el marco de referencia del pensamiento de la Edad Media.

*Tradición humanista. Nacida en el Renacimiento, reconoce la natural y universal dignidad del hombre. Se desarrolla especialmente a partir del siglo XIX e intenta ofrecer una respuesta más amplia que la estricta explicación científica para el "misterio" del ser humano.

*Tradición positivista. A partir de las críticas a las perspectivas tradicionales y de los avances científicos de los siglos XVIII y XIX, se observa al ser humano como un ser dentro del conjunto de la naturaleza, que se debe explicar desde un punto de vista exclusivamente científico.

Además, debemos tener presente que la filosofía antigua estuvo centrada en torno al concepto de ser; la medieval se preocupó por el concepto de Dios; la filosofía moderna hizo hincapié en el concepto del conocimiento; y la filosofía contemporánea es el reino de la preocupación antropológica.

(AA.VV. Filosofía y Ciudadanía. Bachillerato 1. Editorial Mc Graw Hill. Madrid. 2012)

APARIENCIA Y REALIDAD

La confusión entre lo que es y lo que parece ser es muy frecuente en nuestra vida cotidiana: a menudo nos quedamos perplejos ante algo que nos parecía real y que descubrimos como pura apariencia. Podemos entender que se define la realidad poniéndola en contraposición a la apariencia, ero sabemos que esto es insuficiente.

De manera resumida podemos decir que la apariencia ha sido concebida de tres formas:

* Como el ser real de las cosas, en cuanto que éstas se identifican con los aspectos que ofrecen.

* Como ocultación del ser de las cosas, pues tal ser está más allá de lo que las cosas parecen.

* Como el camino para llegar a descubrir el ser real de las cosas, pues sólo a través de los aspectos de las mismas podemos alcanzar su auténtico ser.

ARISTÓTELES Y LA CONSOLIDACIÓN DE LA METAFÍSICA

ARISTOTELES  Con Aristóteles (384-323 a. C. ) se establece la base de lo que será entendido por metafísica en la filosofía. La metafísica aristotélica se presenta como una ciencia que puede dar razón de los primeros principios y de las causas. Al tratar de llegar a esos principios y causas analizará tanto el ser, como las causas del ser. De aquí que dicha ciencia sea, por un lado, ontología o estudio del ser y, por otro teología, porque estudia la causa eficiente del funcionamiento del cosmos.

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BREVE HISTORIA EVOLUTIVA DE LA ESPECIE HUMANA

1. Homínidos.

La primera fase de la hominización se define por la aparición de la familia de los homínidos. Son homínidos, en palabras de M. Leakey, “los animales del árbol genealógico humano, nosotros y todos nuestros antepasados desde que nos separamos de los simios” y se caracterizan por la bipedestación.

La bipedestación es una adaptación evolutiva a la necesidad de caminar erguido que surgió entre los primates y acabó consolidándose como la característica específica que dio origen a los homínidos.

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1. La dimensión moral del ser humano:

1.1. Los fundamentos de la acción moral: libertad y responsabilidad.

1.2. Las teorías éticas ante los retos de la sociedad actual: felicidad y justicia.

2. La construcción filosófica de la ciudadanía. Génesis histórica y fundamentación filosófica.

3. Filosofía polítca: origen y legitimidad del poder político. Fundamentos filosóficos del Estado democrático y derecho.

4. El estado ante los retos de la sociedad actual:

4.1. Legitimidad de la acción del Estado para defender la paz, los valores democráticos y los derechos humanos.

4.2. Democracia mediática y ciudadanía global.

1.  Verdad y conocimiento.

2. El problema de la realidad.

3. El conocimiento científico: origen, método y límites.

4. Lenguaje y razonamiento. Lógica simbólica.

1. La dimesión biológica: evolución y hominización.

2. La dimensión sociocultural: individuo y ser social. Naturaleza y cultura.

3. Concepciones filosóficas del ser humano.

1. Filosofía, ciencia y otros modelos de saber.

2. Las preguntas y los problemas fundamentales de la filosofía.

3. La filosofía como racionalidad teórica y práctica.

La meta ideal de la filosofía sigue siendo puramente la concepción del mundo, que precisamente, en virtud de su esencia, no es ciencia. la ciencia no es nada más que un valor entre otros.

Autor: Edmund Husserl

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